jueves, 4 de febrero de 2010

Yo esperaré que llegues...




Yo esperaré que llegues, si acaso vuelves,
apoyado de codos a la ventana,
con las pupilas fijas en el camino
y los anhelos puestos en la distancia.



Tendré para la fiesta de tu retorno,
bendita taumaturgia de mi llamada,
un palpitar de besos entre los labios,
y un vibrar de canciones en la garganta,


y un temblor de caricias a flor de manos,
y un «que Dios te lo page», dentro del alma.

Yo esperaré que vuelvas, y si es que llegas,
verás con cuanta angustia ya te esperaba,


y en esa fiesta excelsa de tu retorno,
realización piadosa de mi plegaria,
haré callar las voces de mis angustias,
y de mis pobres ojos, secar las lágrimas,


para que mis caricias y mis canciones
y mis besos, rompiéndose en mi garganta,
en un coro de voces jamás oídas,
bendigan tu retorno y te den las gracias.


1 comentario:

Ludmila dijo...

me gusta mucho como escribes,
nunca dejes de hacerlo :P