me dicen lo amables que son;
con ansia los quiero tener,
cerquita de mi corazón.
Orgullo serán para mí,
si acaso los puedo robar;
luceros que yo conocí,
mi Dios me los tiene que dar.
Te juro que nadie sabrá
que cosa de tí me prendó;
mañana mi vida tendrá
la dicha que tanto anheló.
Tu imagen por siempre será
rasguito de fe que sentí;
pidiéndole al cielo dirá
que Dios te formó para mí.




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