lunes, 14 de junio de 2010

El PAN el Gran perdedor



El PAN, gran perdedor 
Rosalía Vergara
Tlaxcala se apresta a elegir a su próximo gobernador. La disputa parece centrarse en los aspirantes del PRD y del PRI. Este último, contra toda lógica, recibe un significativo apoyo de organizaciones y militantes del PT y de Convergencia. El gran perdedor parece ser el PAN, cuya candidata arrastra la mala imagen que se construyó el mandatario saliente, su correligionario Héctor Ortiz Ortiz, inmerso en escándalos de corrupción.



TLAXCALA, TLAX.- A un mes de que se realice la elección para gobernador del estado, el candidato priista Mariano González Zarur (de la coalición Unidos por Tlaxcala, que aglutina al PRI y al Verde Ecologista) se ve cobijado por partidos y personajes vinculados con la izquierda.

Por el contrario, la aspirante del PRD (avalada por la coalición con el PT y Convergencia), la senadora con licencia Minerva Hernández Ramos, camina sola en su campaña.

Del mismo modo transita la abanderada panista, Adriana Dávila, quien aun cuando cuenta con el aval de Felipe Calderón, está enemistada con el actual gobernador, el también panista Héctor Ortiz Ortiz, que se ha ganado la antipatía de los tlaxcaltecas por sus escándalos de corrupción y mal manejo del erario, lo que tiene al PAN a la baja en las preferencias electorales.

En entrevistas por separado con Proceso, entre el martes 11 y el miércoles 12, Mariano González Zarur (tío del exgobernador de Tlaxcala Alberto Sánchez Anaya) y la perredista Hernández Ramos reconocen los problemas políticos, sociales y electorales que enfrenta la segunda entidad más pequeña de la República –tiene 3 mil 991 kilómetros cuadrados; es decir, 0.2% del territorio nacional–.

Mientras el priista celebra la notoria presencia de militantes de los partidos del Trabajo y Convergencia, la perredista centra sus críticas en la gestión de Ortiz Ortiz y sus escándalos de corrupción, dice, en la construcción de hospitales, administración de fondos destinados al sector salud y manejo discrecional de programas gubernamentales. Menciona también la edificación de un rancho en la zona arqueológica Los Laberintos y la compra con sobreprecio de un helicóptero Bell, entre otras cosas.



Pleitos en casa



En enero de 1999, Sánchez Anaya le arrebató al PRI la gubernatura de Tlaxcala, que entonces encabezaba José Antonio Álvarez Lima. Seis años después el poder pasó al PAN, con el expriista Ortiz Ortiz, luego de que el PRD hizo candidata a la esposa de Sánchez Anaya: María del Carmen Ramírez. Ahora el PRD vuelve a la batalla con Hernández Ramos, quien inició su carrera por la gubernatura entre conflictos.

El primero de sus problemas se dio con Pedro Arturo López Obrador, quien promovía la candidatura de Alberto Amaro Corona. Cuando el PRD postuló a Hernández, López Obrador cuestionó la democracia interna del partido y exigió “sacar” a Nueva Izquierda (NI, la corriente de la aspirante) de las filas del PRD.

Luego tuvo que enfrentar la molestia de la exsenadora Maricarmen Ramírez con el proceso interno de selección, aunque su resentimiento viene desde el año pasado, cuando no consiguió la candidatura a una diputación federal, cuentan los perredistas.

El conflicto se desató el 15 de marzo pasado, cuando una convención del PRD eligió a Hernández Ramos, quien arrasó gracias al apoyo de los delegados de NI. La convención se dividió. Ahí mismo el hermano de Andrés Manuel y Fernando Belaunzarán, miembro de NI y delegado nacional para este proceso, se hicieron de palabras.

Encolerizado, Pedro Arturo soltó: “No somos burritos ni somos borregos”, y manoteó sobre la tarima. “No hay convención, va a ganar la chaparrita planchando a la gente; va a ser candidata, pero no gobernadora”, habría dicho, de acuerdo con información publicada por El Sol de Tlaxcala y La Jornada de Oriente.

El alboroto subió de tono cuando Belaunzarán se le acercó para llamarlo a permitir la votación. “Vete a chingar a tu madre”, le respondió Pedro Arturo. Le recriminó haber escrito un libro sobre su hermano, Andrés Manuel, y que Ortega le quitara la candidatura a diputado federal el año pasado “por una negociación con el PAN”. Además, culpó a Los Chuchos del fracaso electoral del PRD, según consignaron esos diarios locales.

Por si fuera poco, el 28 de marzo el ahora senador perredista Alfonso Sánchez Anaya expresó su respaldo al candidato priista Mariano González Zarur, porque “cuenta con la experiencia necesaria para el cargo”, de acuerdo con información publicada en el periódico digital local e-consulta. El exgobernador tlaxcalteca consideró que a la perredista “le falta experiencia”.

Para los militantes del PRD, este comentario se explica porque Sánchez Anaya es pariente de González Zarur. El candidato priista acepta el parentesco e ironiza: la próxima vez que le pregunten, tendrá a la mano su árbol genealógico. “Tengo parientes en todo el estado”, dice.

Y hay más. Contrariando las declaraciones de Ortega, los acuerdos del Diálogo para la Reconstrucción de México (Dia) y las resoluciones de la dirigencia del PT que prohíben aliarse con el PRI o con el PAN, Convergencia y los petistas tlaxcaltecas también respaldan a González Zarur.

“Tanto Convergencia como el PT, el Partido Liberal y el Partido Popular de Tlaxcala, que son dos partidos nuevos, han manifestado su adhesión a la campaña. Lo mismo que muchos grupos perredistas”, dijo el priista en una entrevista después de un mitin en Petatitlán.

Esta es la segunda ocasión en que González Zarur compite por la gubernatura. En 2004 perdió ante Ortiz Ortiz y se reintegró a su escaño. Ese año fue electo diputado federal a la LX Legislatura. Hoy tiene el apoyo de Beatriz Paredes Rangel, dirigente nacional del PRI, y de los gobernadores de Veracruz, Fidel Herrera; de Puebla, Mario Marín, y de Oaxaca, Ulises Ruiz.

Aun así, Minerva Hernández Ramos, la candidata perredista, no se desanima porque considera que ésta será una elección cerrada y la contienda se dará entre su partido y el PRI. Pese a todo, ya se siente ganadora.

Minimiza al PAN porque su administración fue “pésima”, dice. “Es el peor gobierno de Tlaxcala en los últimos 40 años”. Resalta que la gestión de Ortiz Ortiz no favorece a ese partido, pues “el desempeño gubernamental ha dejado mucho que desear”.

Critica la falta de crecimiento económico de Tlaxcala, que es mínimo en comparación con el crecimiento del patrimonio del gobernador. “Somos el tercer lugar del país en niveles de corrupción y ocupamos los primeros niveles en falta de transparencia y rendición de cuentas”, añade.

La perredista centra sus críticas en la figura de Ortiz Ortiz. Señala que el gobernador sólo favoreció a gente de su equipo, de su partido, y construyó una estructura paralela e independiente del DIF para gestionar programas sociales. “No hay estado de derecho en Tlaxcala y eso es muy grave”, enuncia.



El resto del reparto



En la entidad están registrados 12 partidos políticos. Cinco son locales. Uno se llama Alianza Ciudadana (PAC) y, de acuerdo con la perredista, “es del gobernador”. Al ser candidato en 2004, asegura, encabezó la coalición Alianza Ciudadana y optó por bautizar así a su partido.

Los otros son el Partido Liberal, Nueva Alianza, el Socialdemócrata y el Socialista (PS). No contienden en esta elección porque se crearon el año pasado, a excepción del Socialista, que nació junto al PAC hace tres años y tiene como candidata a Rosalía Peredo, senadora del PAN, aunque no milita en ese partido.

Peredo fue fundadora del PT. Comenzó su carrera en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, de cuyo comité central formó parte, y fue diputada federal por esa organización en la LIII Legislatura. Luego se afilió al PT, fue diputada federal por segunda ocasión y fungió como vicecoordinadora del grupo parlamentario. En las elecciones para gobernador de 2004 promovió, como petista, la candidatura de Ortiz Ortiz, quien más tarde la designó directora del Fideicomiso para el Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala (Fomtlax). En 2006 renunció al PT y el PAN la llevó al Senado, donde pidió licencia para esta elección.

Otra mujer en el tablero electoral es la panista Adriana Dávila, licenciada en comunicación que, según priistas y perredistas, fue impuesta como candidata por Felipe Calderón, pero no es la preferida del gobernador Ortiz. Desarrolló su carrera periodística como reportera de medios locales y de la edición Puebla-Tlaxcala de El Universal, según su currículum.

Fue secretaria nacional de Vinculación con la Sociedad, del PAN, y su acercamiento con Calderón se inició cuando coordinó su precampaña presidencial; una vez que lo eligieron candidato, coordinó su campaña en Tlaxcala.

Ha sido coordinadora nacional del Agua y Educación Ambiental de la Comisión Nacional del Agua; subdirectora de Relaciones Públicas y Comunicación Social de la Asociación de Municipios de México, y jefa de Prensa y Difusión de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía de la LVII Legislatura de la Cámara de Diputados.

El PT y Convergencia declinaron apoyarla pues, en su opinión, tiene poca experiencia política: ha sido diputada local y federal a la LX Legislatura. Proceso pidió una entrevista con la candidata panista, pero no obtuvo respuesta.



Todos contra el góber



En plena carrera por la gubernatura, Ortiz Ortiz resurge como figura polémica y los escándalos protagonizados durante su sexenio tienen al PAN al borde de la derrota en los comicios del 4 de julio próximo, coinciden los aspirantes priista y perredista.

El gobernador se defiende. No cree que afecte a la candidata de su partido el bullicio causado por el permiso de construcción y operación de varios colegios españoles (lo que la oposición califica de “privatización de la educación”) o por la compra de los ejidos de El Laberinto, donde edificó su rancho, pese a que, según el oficio 11/010/DRQ/0733/2008, del 23 de abril de 2008, el INAH acepta que en la zona cercada de los terrenos “se encuentra la mayor parte del sitio arqueológico denominado Tlaxco de Morelos, con número de registro E14B2329064, de 1980”.

Tampoco cree que le afecte que se reviva el escándalo por la construcción del hospital privado Humanitas, financiado con recursos públicos según publicó la revista Emeequis. O que exista una lista de trabajadores inscritos en el Seguro Popular estatal y que son familiares de la directora de esa institución, Esperanza Quiroz Pérez, según han informado empleados del organismo. Por eso el programa federal es conocido localmente como “el Seguro Popular Quiroz”.

Asimismo, un análisis de la situación financiera de Servicios Farmacéuticos de Pensiones Civiles de Tlaxcala –asociación civil constituida por la Dirección de Pensiones Civiles y el gobierno del estado– detecta algunas irregularidades, como la compra, en diciembre de 2007, de una camioneta por 247 mil pesos y que fue revendida el año siguiente al asesor financiero de la Dirección de Pensiones Civiles, Agustín Silva Flores, yerno de Javier Pedraza Mora, entonces director del organismo.

El informe, del que Proceso tiene copia, revela que desde 2005 el gobierno estatal no ha pagado los medicamentos que se surten a los trabajadores, generando un adeudo de 37.7 millones de pesos, que se suman a un préstamo hecho a la Dirección de Pensiones Civiles por 29.1 millones de pesos. La deuda total, al cierre del ejercicio del año 2008, era de 66.8 millones de pesos.

Entre otros documentos a los que accedió este semanario, el oficio SE-COSEP/1410/08, de la Secretaría de Finanzas del gobierno, fechado el 16 de diciembre de 2008, puntualiza que mediante el Fondo de Seguridad Pública (Foseg) se compró un helicóptero Bell 407 “con la finalidad de reforzar los operativos en materia de seguridad pública”; la aeronave tenía un costo de 32 millones de pesos, pero como se tardaron un mes en liquidar la compra, el precio aumentó a 44 millones debido a la fluctuación del precio del dólar.

Pese a todo, Ortiz desestima esas acusaciones y considera que los escándalos en su gestión no afectarán al PAN ni mucho menos las preferencias del electorado tlaxcalteca hacia los panistas.